| 2 cuotas de $6.400,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $12.800,00 |
| 3 cuotas de $4.266,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $12.800,00 |
| 1 cuota de $12.800,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $12.800,00 |
| 2 cuotas de $7.609,60 | Total $15.219,20 | |
| 3 cuotas de $5.237,33 | Total $15.712,00 |
| 3 cuotas de $5.454,08 | Total $16.362,24 |
| 3 cuotas de $5.510,82 | Total $16.532,48 |
Este Reserva de Las Perdices es un homenaje a la tipicidad, ofreciendo un vino con gran volumen de boca, suavidad y una elegancia que sorprende.
Varietal: 100% Bonarda.
Crianza: Pasa 12 meses en barricas de roble (50% francés y 50% americano). Este tiempo en madera es clave para domar la frescura natural de la Bonarda y aportarle estructura y notas especiadas.
Graduación Alcohólica: 14.5% vol.
Las uvas provienen de viñedos seleccionados en Agrelo, Luján de Cuyo, Mendoza. Agrelo es una de las pocas zonas donde la Bonarda logra una maduración perfecta, resultando en vinos con colores profundos y una textura sedosa que los diferencia de los producidos en zonas más bajas.
Vista: Color rojo violáceo intenso, muy vivo y brillante, con matices negros profundos.
Nariz: Explosión de frutas rojas y negras maduras, como moras, frambuesas y cerezas. Aparecen notas sutiles de tabaco, chocolate y regaliz, fruto de su equilibrada crianza en madera.
Boca: Es un vino de buen cuerpo, con taninos muy amables y redondos (una característica propia de esta uva). Su paso por boca es sedoso, con una acidez equilibrada que lo hace muy fácil de beber pero con un final persistente y elegante.
La Bonarda es sumamente versátil en la mesa:
Pastas: Ideal para acompañar lasaña, canelones o pastas con salsas a base de tomate y carne.
Carnes Blancas: Combina excelente con pollo al disco, cerdo agridulce o carnes de caza menor.
Platos Criollos: Perfecto para acompañar empanadas de carne o un locro tradicional.
Vegetales: Verduras asadas, especialmente pimientos y berenjenas, realzan sus notas dulces.
La historia de la bodega es un relato de familia y arraigo. Fue fundada por la familia Muñoz López, inmigrantes españoles provenientes de Andalucía que llegaron a Mendoza en 1952.
En la década de los 70, Don Juan Muñoz López plantó las primeras vides en el agreste terreno de Agrelo, cuando pocos confiaban en el potencial de esa zona.
El nombre "Las Perdices" nació de una anécdota personal: durante sus largas jornadas de trabajo en el campo virgen, Don Juan siempre se veía acompañado por grupos de perdices que habitaban el lugar. Al decidir que ese sería su hogar, bautizó el emprendimiento en honor a estas aves que simbolizan la perseverancia y el respeto por el entorno natural.
Hoy, bajo la dirección de la segunda generación (con el enólogo Juan Carlos Muñoz al frente), la bodega combina esa tradición artesanal con tecnología de vanguardia, posicionándose como un referente de calidad e innovación en la vitivinicultura argentina.