| 2 cuotas de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $50.000,00 |
| 3 cuotas de $16.666,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $50.000,00 |
| 1 cuota de $50.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $50.000,00 |
| 2 cuotas de $29.725,00 | Total $59.450,00 | |
| 3 cuotas de $20.458,33 | Total $61.375,00 |
| 3 cuotas de $21.305,00 | Total $63.915,00 |
| 3 cuotas de $21.526,66 | Total $64.580,00 |
A diferencia del Double Black (que se enfoca en el perfil de sabor), el Black Label garantiza un tiempo mínimo de maduración, lo que le otorga una suavidad y complejidad muy equilibradas.
Origen: Escocia.
Casa: John Walker & Sons.
Graduación Alcohólica: 40%.
Edad: 12 años (todos los whiskies de la mezcla han envejecido al menos ese tiempo).
Composición: Un blend de aproximadamente 40 whiskies de malta y grano de las cuatro regiones de Escocia.
Notas de Cata:
Nariz: Frutos del bosque, vainilla y un toque de tierra húmeda.
Paladar: Es extremadamente equilibrado. Notas de caramelo, frutas ricas (como pasas) y vainilla, envueltas en un humo cremoso.
Final: Persistente, suave y con un retrogusto de madera ahumada muy elegante.
Es quizás el whisky más versátil para acompañar comida, ya que no es tan delicado como el Blue ni tan agresivo como el Double Black:
Carnes Curadas: Jamón ibérico o prosciutto. La grasa y la sal de los embutidos limpian el paladar y resaltan el dulzor del grano.
Quesos de Intensidad Media: Un Gouda ahumado o un Gruyère. Buscamos algo que complemente la nota de madera del whisky.
Postres con Caramelo: Un flan o un toffee. El Black Label tiene notas naturales de caramelo que se potencian con estos dulces.
Frutos Rojos: Unas moras o fresas frescas pueden resaltar las notas frutales que a veces quedan escondidas tras el humo.
Todo empezó en 1820 con un joven llamado John Walker, quien, tras la muerte de su padre, vendió la granja familiar y abrió una tienda de abarrotes en Kilmarnock, Escocia. En esa época, los tenderos solían vender maltas individuales, pero su calidad era inconsistente. John empezó a mezclarlos (blending) para ofrecer un sabor constante y superior.
Sin embargo, el verdadero impulso global vino de su hijo, Alexander Walker, quien en 1867 lanzó el "Old Highland Whisky". Alexander fue el genio detrás de la icónica botella cuadrada (para evitar que se rompieran en los barcos) y la etiqueta inclinada a exactamente 24 grados para que el nombre fuera más grande y visible.